La natación suma a los beneficios típicos de todos los deportes, el hecho de que se puede hacer ejercicio sin impactos, el gran desarrollo aeróbico y la participación de todos los grandes grupos musculares. También aporta seguridad y puede ser la mejor opción para personas que por distintos motivos no pueden practicar otros deportes.

¿Por qué es bueno nadar?


Nadar es uno de los pocos ejercicios físicos que benefician al cuerpo globalmente ya que potencia la fuerza, la resistencia y la flexibilidad al mismo tiempo.
Tiene todos los beneficios cardiovasculares de correr, a la vez que algunos de los beneficios musculares del ejercicio de pesas y otros de los efectos potenciadores de la resistencia física vinculados a las clases de danza o aerobicos.

La natación utiliza la mayoría de los grupos musculares y es un exigente ejercicio físico que ayuda a mantener el corazón y los pulmones saludables.
Nadar también ayuda a mantener flexibles las articulaciones, especialmente el cuello, los hombros, y la pelvis. Los grupos musculares que particularmente se utilizan al nadar varían según el movimiento que se escoja.

Sin embargo, practicar las variedades de nado a espalda, crowl y braza involucrará a un mayor número de músculos: abdominales, bíceps y tríceps, glúteos, poplíteos, y cuadriceps.

Al nadar incrementas el nivel de actividad física y así aumentas la cantidad de energía que quemas, lo que hace de este deporte un componente ideal para cualquier programa de control de peso.


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Con respecto a las personas mayores, aparte de mantener la fuerza física, la natación tiene como beneficios la mejora de la coordinación motora y la reducción del riesgo de sufrir caídas y roturas de caderas.
Además, hay evidencias de que el ejercicio físico es un factor protector contra el cáncer de colon, y ayuda a los mayores a conservar más su capacidad para pensar con lucidez.

¿Quién puede nadar?


Nadar es una actividad que puede ser practicada por personas de cualquier edad y con cualquier grado de forma física. Por lo tanto, es accesible para cualquiera.

Desde la persona sedentaria que realiza sus primeros intentos acuáticos, al nadador de competición que se entrena para una prueba, nadar es un ejercicio físico que cualquiera puede desarrollar a su propio nivel.

Cada cuerpo, según su constitución y el nivel de esfuerzo, tendrá una determinada velocidad de nado. De ahí que, ser capaz de nadar más rápido implica una mejora de la forma física, lo que no conlleva en absoluto la preocupación de ser más veloz que el resto de los nadadores de la piscina.

Lo que importa es desarrollar la velocidad propia y la capacidad de aguantar nadando durante un razonable período de tiempo.

Por otro lado, no necesitas gran cosa para ir a nadar. Un traje de baño cómodo y un par de gafas es todo lo que necesitas.

Nadar es mejor para tu cuerpo que otros deportes


Nadar resulta generalmente mejor para tu cuerpo que los ejercicios de tierra porque tu capacidad natural de flotar en el agua ayuda a evitar los inevitables golpes que pueden provocar lesiones.

En el agua, el peso de una persona es aproximadamente el 10% de su peso normal, y el margen de movilidad es mucho mayor, sobre todo para las personas que más necesitan ponerse en forma y tienen limitada su movilidad ya que el agua soporta el peso de los miembros.

Por lo tanto, es una buena elección para los que quieren hacer ejercicio, y pudieran tener problemas con la práctica de ejercicios en tierra. Por ejemplo, nadar puede ser ideal para embarazadas, para aquellos que sufren artritis, o para los que padecen problemas de espalda y de peso.

Por otro lado, las personas con afecciones pulmonares como el asma, al ser el ambiente de una piscina normalmente muy húmedo, respiran más fácilmente.
Hay que añadir a todo ello, los beneficios para la salud mental que produce. Nadar relaja de las tensiones diarias, disminuye el aumento de tono muscular producido por el estrés, genera estados de ánimo positivos y ayuda a dejar momentáneamente “en blanco” la mente y asilarnos de los problemas.